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Don Chapi

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Galáctica, calcomanías promocionales

En el año 1981, en paralelo al lanzamiento de la colección de chapitas Pepsi Galáctica, compuesta por 44 chapitas y un álbum para jugar, se distribuyó una serie de calcomanías promocionales como parte de la estrategia publicitaria. Estas calcomanías funcionaron como material complementario, reforzando la presencia de Pepsi y ampliando su alcance entre el público infantil y juvenil.
Hasta el día de hoy se han identificado cinco modelos distintos, ilustrados con personajes y naves emblemáticas del universo Galáctica: la nave Galáctica, el caza Colonial Viper, el Capitán Apolo, Athena y el perro robot Muffy. Su diseño es coherente con la estética sci-fi de la época.
Estas calcomanías no solo acompañaron la promoción de las chapitas y el álbum, sino que también consolidaron el impacto visual y comercial de Pepsi Galáctica en la Argentina de comienzos de los años 80, constituyéndose hoy en objetos de interés histórico y coleccionable.
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YETEM: del T.E.G. a Galáctica

¿Qué relación existió entre YETEM, empresa creadora del legendario juego T.E.G. y la colección de chapitas Pepsi Galáctica? En 1981, Pepsi lanzó en Argentina una colección de 44 chapitas acompañada de un álbum de juegos diseñado por el Club YETEM.

Para descubrir cómo nació esta colaboración, primero debemos conocer la historia de YETEM, la empresa argentina que convirtió al T.E.G. en uno de los juegos de estrategia más recordados de nuestro país.

Los orígenes de YETEM y el nacimiento del T.E.G.

David Jiterman tenía 25 años, estudiaba Contabilidad y trabajaba en un estudio jurídico. Entre tantas obligaciones, solamente disponía de una noche libre por semana, que aprovechaba para reunirse con sus amigos.

En una de aquellas reuniones, uno de ellos apareció con un planisferio dibujado, dados y fichas de colores. Eran elementos de un juego llamado WAR, pero faltaban piezas y no tenían las instrucciones.

Lejos de abandonar la idea, el grupo comenzó a imaginar cómo debía jugarse. Entre todos escribieron nuevas reglas y, semana tras semana, incorporaron elementos que hacían las partidas cada vez más interesantes.

Fue entonces cuando Jiterman diseñó un tablero de cartón plastificado. Las reuniones se extendían durante horas y el entusiasmo de sus amigos lo llevó a hacerse una pregunta que cambiaría su vida: si aquel juego funcionaba tan bien entre ellos, ¿por qué no intentar venderlo?

Según relató el propio Jiterman en una entrevista con La Nación, al principio sus amigos desconfiaban del potencial comercial del proyecto. Sin embargo, consiguió un préstamo de 2.000 dólares y decidió avanzar.

Rediseñó el mapamundi inspirándose en un antiguo mapa de la conquista y conservó algunos nombres geográficos que terminarían convirtiéndose en señas de identidad del juego. Entre ellos, uno particularmente recordado por generaciones de jugadores: Kamchatka.

Cuando llegó el momento de registrar el nombre, descubrió que las palabras «Estrategia», «Guerra» y «Táctica» ya estaban tomadas. La imprenta necesitaba una definición para comenzar a producir las cajas, por lo que finalmente optó por utilizar las iniciales.

Así nació el T.E.G., Plan Táctico y Estratégico de la Guerra, uno de los juegos de mesa más emblemáticos de la Argentina.

El éxito del T.E.G. y la creación del Club YETEM

Junto con el lanzamiento del T.E.G., David Jiterman fundó YETEM, la empresa que se encargaría de comercializarlo.

Los primeros meses no fueron sencillos. Tenía 2.000 ejemplares fabricados y todavía no sabía cómo distribuirlos.

Para despertar el interés de los comerciantes, ideó una estrategia tan original como ingeniosa: recorría las principales avenidas de Buenos Aires, entraba en jugueterías y librerías y preguntaba si tenían T.E.G.

Ante la sorpresa de los vendedores, explicaba que se trataba de un juego nuevo que estaba buscando por todas partes y que era extraordinario. Más tarde, su esposa visitaba aquellos mismos comercios con el automóvil cargado de juegos para ofrecerlos.

Con el tiempo, Jiterman comprendió que el crecimiento de YETEM dependía de lograr que el público conociera la marca.

Comenzó a publicar avisos en diarios y revistas y organizó torneos de T.E.G. en Harrods, uno de los grandes establecimientos comerciales de Buenos Aires.

El entusiasmo fue creciendo y numerosos aficionados comenzaron a reunirse para disputar partidas en distintos lugares del país.

De esa comunidad de jugadores nació el Club YETEM.

Jiterman alquiló una casa de estilo Tudor, de dos plantas, en Belgrano R., y la convirtió en sede del club. El lugar estaba repleto de mesas y, durante los fines de semana, recibía a cientos de jóvenes.

La entrada costaba aproximadamente lo mismo que una entrada de cine. Según recordaba su fundador, en la casa podían reunirse unas 200 personas y muchas veces quedaban otras 100 esperando afuera.

YETEM había conseguido algo que trascendía la venta de juegos: había creado un espacio de encuentro para quienes disfrutaban de la estrategia y la competencia

YETEM y Pepsi Galáctica: la colección de chapitas de 1981

Y aquí llegamos al vínculo que nos interesa especialmente en Don Chapi.

En 1981, Pepsi lanzó en Argentina una colección de 44 chapitas inspiradas en la serie televisiva Galáctica, acompañada de un álbum que también funcionaba como juego de mesa.

Lo interesante de esta promoción es que el álbum multijuego fue diseñado por el Club YETEM, aprovechando su experiencia en el desarrollo de juegos de estrategia.

Esta participación no era un detalle menor: permitía transformar una colección de chapitas en una experiencia de entretenimiento que iba más allá de reunir las piezas.

En el ángulo inferior izquierdo del álbum original puede observarse el logotipo de YETEM, una pequeña marca que documenta su intervención en esta promoción.

De esta manera, dos universos muy populares de aquellos años —los juegos de estrategia y las aventuras espaciales de Galáctica— quedaron unidos a través de una campaña de Pepsi.

Para conocer las piezas y el álbum de esta promoción, podés visitar nuestro archivo de la colección Pepsi Galáctica de 1981.

Un recuerdo personal: el Club YETEM de San Bernardo

Esta historia también me trae un recuerdo muy especial. Por aquellos años, durante unas vacaciones en San Bernardo, tuve la oportunidad de pasar una tarde entera en el Club YETEM que funcionaba en aquella localidad balnearia.

Si la memoria no me falla, se encontraba en un primer piso, en la esquina de las calles Chiozza y Mensajerías.

En la planta baja había un comercio de artículos regionales donde, además, elaboraban chocolate en rama a la vista del público.

Recuerdo aquella esquina como un lugar mágico, donde la diversión y la estrategia se encontraban en un ambiente muy particular.

Había juegos para todos los gustos y edades. No solamente podían disfrutarse los productos de YETEM, sino también otros entretenimientos que difícilmente se encontraban en las jugueterías. Entre ellos estaba el juego de Pepsi Galáctica, que combinaba estrategia y aventura espacial, recreando el enfrentamiento entre el Equipo Cylon y el Equipo Galáctica.

Para quienes éramos chicos en aquellos años, entrar en un lugar así era toda una experiencia. No se trataba simplemente de jugar: era descubrir mundos nuevos, compartir partidas y pasar horas entretenidos.

Con el tiempo, aquellos recuerdos terminaron adquiriendo un valor especial, del mismo modo que las chapitas, los álbumes y los objetos promocionales que hoy intentamos recuperar y documentar.

Yetempres: cuando los juegos se convirtieron en publicidad

La relación entre YETEM y las promociones comerciales no se limitó a Pepsi Galáctica.

David Jiterman también desarrolló Yetempres, un servicio dedicado a crear juegos publicitarios para distintas empresas y marcas.

La propuesta consistía en adaptar juegos existentes a las necesidades de cada cliente o desarrollar productos personalizados.

En algunos casos se modificaban las reglas o la mecánica de un juego; en otros, se incorporaba la identidad de una empresa al tablero, las fichas o el envase.

Yetempres también produjo juegos que aparecieron en televisión, especialmente en el programa de Susana Giménez.

Esta actividad representó una etapa importante para la compañía y demuestra cómo los juegos de mesa comenzaron a utilizarse como herramientas de promoción y comunicación comercial.

Desde la perspectiva de Don Chapi, este aspecto resulta especialmente interesante, porque permite comprender cómo las empresas de bebidas recurrían a fabricantes y especialistas en entretenimiento para desarrollar sus campañas promocionales.

El legado de YETEM en la Argentina

A finales de la década de 1990, David Jiterman decidió vender la empresa y alejarse del negocio de los juegos.

La marca continuó su trayectoria bajo otros propietarios y el T.E.G. siguió formando parte del entretenimiento de distintas generaciones, con nuevas versiones y propuestas derivadas del juego original.

Pero el legado de YETEM va mucho más allá de su producto más famoso.

La empresa contribuyó a popularizar los juegos de estrategia, impulsó espacios de encuentro como el Club YETEM y participó en experiencias promocionales que hoy forman parte de la memoria de los argentinos.

La colección Pepsi Galáctica de 1981 es uno de esos testimonios.

Un álbum, unas chapitas y un pequeño logotipo de YETEM nos permiten reconstruir una historia que conecta el coleccionismo, los juegos de mesa, la publicidad y los recuerdos de toda una generación.

Y justamente de eso se trata Don Chapi: de recuperar esas pequeñas historias que muchas veces permanecen escondidas detrás de los objetos que alguna vez coleccionamos

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Pindy Pomelo, su origen y sus presencias en los álbumes de Pepsi

Si observaron los álbumes de las colecciones de Pepsi, habrán visto que existen variantes y eso se debe a PINDY. Pero antes de adentrarnos en el tema, conozcamos un poco la historia de esta gaseosa de pomelo.
Esta historia comienza en la década del 30, de la mano de los hermanos Bovino, quienes crearon la sociedad «Carmelo y Próspero Bovino». Carmelo había adquirido cierta experiencia con la venta de fruta en el Mercado de Abasto de Buenos Aires y Próspero lo asistía. Sus primeros intentos en la actividad los realizan en Salta con la compra de hortalizas, luego en San Juan con la uva y en Mendoza con la compra de duraznos. Finalmente, llegan a Concordia en busca de mandarinas para revender.
Es en esta ciudad entrerriana donde el negocio comienza a ser redituable. Los hermanos Bovino implementan la división de tareas en la Sociedad, como una estrategia del estilo de gestión que acompañará la trayectoria de la empresa: Carmelo lleva a cabo la comercialización, distribución y relaciones de tipo empresarial en Buenos Aires y Próspero, en Concordia, se ocupa del proceso productivo y se interesa por las plantaciones de cítricos más allá de los límites del departamento de Concordia, con adquisiciones en Corrientes y en Misiones, donde se producían pomelo y naranja.
Gracias a las condiciones ecológicas de la región y la funcionalidad del ferrocarril para el transporte de insumos y producción, la empresa continuó creciendo.
En 1956 la empresa de los hermanos Bovino se constituye en sociedad anónima con el nombre de «PINDAPOY, Sociedad Anónima, Agropecuaria, Industrial y Comercial». La conducción permanecerá a cargo de sus fundadores, Carmelo como presidente, Próspero como vicepresidente.
En los años siguientes se incorporan nuevas máquinas y equipos para incrementar la cantidad y calidad del producto.
El campo de producción se amplía con la producción de jugos cítricos, extracción de aceites esenciales, elaboración de congelados concentrados, mermeladas y gaseosas. Nacía en ese momento la gaseosa pomelo Pindy. Para comercializarla en el mercado interno, la empresa efectúa un convenio con Pepsi Cola Argentina, para lograr una adecuada red de distribución, aprovechando los canales de comercialización ya organizados, reduciendo costos y esfuerzos publicitarios.
Durante la década del 80, se produce una brusca recaída por la devaluación del peso (431,1% anual); los insumos importados se encarecen notablemente, disminuye el poder adquisitivo de la población y sigue creciendo el desempleo. Pindapoy S.A. no permanece ajena a la crisis general que afecta a las agroindustrias y comienza un proceso recesivo. La empresa había tomado créditos en dólares se vio gravemente perjudicada al no poder cumplir con los compromisos financieros contraídos.
En septiembre de 1995, Molinos Río de la Plata adquirió las marcas Pindapoy y Pindy. Como requisito de esta operación, la empresa vendedora cambió su denominación por el de Pinfruta Sociedad Anónima, y comenzó a elaborar el jugo de naranja Pindapoy para Molinos. Tras haber intentado un renacimiento con jugos refrigerados bajo la bandera Pindapoy Fresh, la marca desapareció de las góndolas a principios de los años 2000.
El regreso de Pindapoy en 2019 se dio de la mano de Refres Now, empresa dueña de Manaos y actualmente se comercializa en nuestro país.
Volviendo al tema del título, Pindy, a pesar ser comercializada y distribuida por Pepsi, que la había adoptado como su opción «pomelo», no tenía alcance nacional y esto traería como consecuencia que Pepsi tenga que adecuar los álbumes de sus colecciones según las provincias. En aquellas zonas del país donde la Pindy llegaba, los álbumes la mostraban. En cambio, donde la gaseosa pomelo no tenía distribución, su imagen era erradicada.
Como ejemplo de lo anteriormente mencionado, tomemos los álbumes de Galáctica y de DC, donde la botella de Pindy aparece en unos caso y en otros no.
En el álbum del Circo de Walt Disney, en el frente del mismo, se observa una tribuna cruzada por banderas que destacan las marcas participantes. Hay una primera variante donde aparece una bandera en la que se puede leer «Pindy», pero en una segunda variante del álbum, la palabra «Pindy» es reemplazada por «Pepsi». Lo mismo ocurre en el dorso del álbum. En el primer caso se ilustran las tapitas de las 4 bebidas, obviándose la de Pindy en el segundo caso.
Años más tarde, Pepsi dejó de elaborarla y distribuirla, para reemplazarla por la Paso de los Toros Pomelo, gaseosa que tuvo una muy buena recepción por parte del público.

Nota: Gran parte de la información volcada al video fue obtenida de un trabajo de Investigación realizado por Tadeo, Nidia y Palacios, Paula, de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata en el año 2007

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Colecciones Pepsi / Disney… ¿son complementarias?

Hace un tiempo, charlando con un coleccionista detallista, Dario Cattalano, me hizo una observación, ¿te diste cuenta que la mayoría de los personajes que aparecen en la Colección «Lotería Familiar Walt Disney», no están presentes en la Colección «El Gran Circo con los personajes de Walt Disney»?. Según sus propias palabras y al parecer tiene razón, ambas colecciones aparentan ser complementarias. Solamente cinco personajes aparecen repetidos, Mickey, Donald, Tribilin, Pluto y (extrañamente) el Lobo Feroz. El resto de los protagonistas están en una o en otra, pero… si uno mira el álbum del Circo aparecen, pero dibujados. Allí podemos encontrar a Minnie, un Enano de Blancanieves (posiblemente Vergonzoso), Pete, Capitán Garfio, Rabito, Pepito Grillo, Lobito, Daisy y los tres sobrinos de Donald, Hugo, Paco y Luis.
Un detalle más, en la tribuna también se puede ver a un personaje que no participó en ninguna de las colecciones Juan Darling, de la película Peter Pan. Quizás se hizo de esta manera para evitar confusiones entre los chicos, dada la proximidad entre una y otra colección.

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Variantes en una misma colección (Parte 2)

Si hablamos de diferencias dentro de una misma colección, sin dudas, la «Lotería Familiar Walt Disney» se lleva el gran premio. Prácticamente son dos colecciones en una. Como algo característico de nuestro país, se podría catalogar como la colección de «Buenos Aires» y la colección «del Interior».
La que denomino de «Buenos Aires» tiene su origen en Compañía Embotelladora Argentina S.A., empresa dedicada a la fabricación, venta y distribución de gaseosas de la línea Pepsi en la Capital Federal y Gran Buenos Aires. Las 35 chapitas con personajes de Disney tienen un aro blanco alrededor de la imagen con la leyenda «© Walt Disney Productions» y la pollera de la chapa es metálica (sin pintar). La imágen principal es unos milímetros más grande, comparada con la versión del «Interior». La considerada chapa número 36, el logo de Pepsi, es circular y en blanco y negro.
Por otro lado, tenemos la colección catalogada como «del Interior». Estas chapitas fueron distribuídas a lo largo de nuestro país por diferentes empresas: Frontera S.A.I.C (Resistencia – Chaco), Embotelladora de Cuyo (Mendoza), Embotelladora Noroeste S.A. (Tucumán), Embotelladora del Sur S.A. (Bahía Blanca – Buenos Aires) y una embotelladora más de Mar del Plata. Las chapitas fabricadas para estas embotelladoras se carecterizaban por tener al aro blanco alrededor de la imagen y su pollera interior es también de color blanco, pero carece de leyenda del copyright, la cual aparece, muy pequeña, dentro de la imagen central. El personaje principal, como mencioné anteriormente, es más pequeño que el de «Buenos Aires». Además hay marcadas diferencias de coloración entre ambas versiones. El logo de Pepsi, en este caso, es el característico de la década del 70, rectangular y a color.
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Variantes en una misma colección (Parte 1)

Hubo colecciones que tuvieron un alcance nacional, es decir, que se distribuyeron en todo nuestro país. Esto implicó que las chapitas fueran producidas por diferentes empresas fabricantes de tapas corona, lo que trajo aparejado el hecho de que existan ciertas diferencias o variantes. Un claro ejemplo de ésto es la colección de García Ferré. Hubo por lo menos 6 embotelladoras de Crush localizadas en Córdoba, Paraná, San Miguel de Tucumán, Mar del Plata, Monte Grande y Wilde que lanzaron estas chapitas.
Como se puede apreciar en la primera foto, la chapa de la izquierda tiene la imágen principal del personaje rodeada por un halo blanco y la pollera interior es metálica (sin pintar), en cambio, la de la derecha, tanto en el borde del dibujo como en su pollera interior son de color blanco. Así mismo existen algunos pocos personajes, como Larguirucho (segunda foto), que además de las variantes arriba descriptas, también tienen un cambio en el color del fondo, existe un Larguirucho con fondo verde y otro con fondo azul.
Algo similar sucede con la Colección de Galáctica (tercera foto), se podría decir que hay dos versiones de la colección. En la foto se ve a la izquierda la primera versión, que presenta un aro blanco rodeando la imágen, en cambio, la chapita de la derecha no posee dicho aro y los colores también son ligeramente diferentes.
Estas variantes presentan un mayor desafío y amplían el horizonte de búsqueda del coleccionista más detallista, ese que está un poco más allá del que busca solamente completar la colección sin reparar en los detalles.
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Colecciones vinculadas

En esta ocasión vamos a ir un poco más allá del coleccionismo de chapitas, aunque no tanto. En el año 1981 Pepsi lanza la colección de chapitas de Galáctica y tres años después la promoción de Vasos de Brigada A. ¿Qué tienen en común estas dos colecciones? Más allá de que fueran de Pepsi, el hecho que uno de los protagonistas aparecían en ambas. Me refiero al actor Dirk Benedict, quien en la serie Galática interpretaba al Teniente Starbuck y en Brigada A al Teniente Templeton alias «Faz», por lo tanto, tenía sus correspondientes chapita y vasos (aparece en dos de los ocho).
Buscando información, dí con un video realizado por la gente de «Ayer Nomas», en el cual se observa un crossover (incursión de personajes, historias o universos de una serie en otra diferente) entre ambas series y cuyo protagonista era Dirk Benedict.

 Les recomiendo seguir el excelente trabajo que realizan Leo González y Mariano Juárez en «Ayer Nomás»